El impacto del Mundial 2026 en el turismo mexicano registró cifras menores a las esperadas en volumen de pasajeros y derrama económica. No obstante, el evento fortaleció la marca-país, lo que podría atraer a más viajeros en futuras ocasiones, según revela un estudio de Deloitte, firma internacional líder en consultoría y auditoría.
Durante el torneo, los hoteles en las sedes mexicanas tuvieron un comportamiento destacado en tarifas. Los precios promedio por noche-habitación aumentaron entre 40% y el doble de la temporada regular. Monterrey fue la ciudad sede con mejor desempeño, con un incremento de 2.1 puntos porcentuales en ocupación y un alza del 41% en tarifas hoteleras.
Guadalajara mostró una disminución de cerca de 6 puntos en ocupación durante junio, pero sus tarifas se duplicaron. Ciudad de México redujo su ocupación en 2 puntos porcentuales, mientras que sus tarifas crecieron 47% en comparación con el año anterior.
El retorno económico total, considerando inversión operativa, consumo generado, infraestructura y derechos de transmisión, fue de 2.07 veces la inversión.
Sin embargo, altos precios en boletos y la reducción de asientos en estadios motivaron a muchos seguidores a quedarse en casa o asistir a bares para seguir los partidos. Esto resultó en un flujo de viajeros un 40% menor a las previsiones de Deloitte y solo el 9% respecto a las expectativas gubernamentales. La estancia media fue de 2.5 noches, menos de la mitad de lo proyectado para Ciudad de México.
La derrama por hospedaje llegó a 328 millones de dólares, cifra 47% inferior a lo estimado. El gasto en restaurantes estuvo 20% por debajo de las proyecciones, y los ingresos relacionados con transporte bajaron 28%.
Deloitte concluye que México logró captar valor, pero enfrentó limitaciones como precios elevados que moderaron la demanda y concentración de visitantes que afectó flujos turísticos y transporte aéreo en otros destinos, como es el caso de Puerto Vallarta.


