La Comisión de Investigación de Interacción Humano–Cocodrilo y Grupo Especialista S.O.S. Cocodrilo Jalisco y Nayarit, expresó su respeto y solidaridad con la familia del joven que perdió la vida en el reciente incidente ocurrido en la región de Puerto Vallarta y reiteró su exhorto a promover la prevención y la educación en la interacción humano-cocodrilo en Puerto Vallarta.
A través de un comunicado, resaltó que durante los últimos días “hemos trabajado de manera coordinada con autoridades federales, estatales, municipales e instituciones especializadas en la atención e investigación de este caso, realizando recorridos de campo, entrevistas, análisis del entorno y la evaluación técnica correspondiente. A partir de este trabajo, consideramos importante compartir una postura clara: este hecho nos recuerda la necesidad urgente de fortalecer la prevención, la educación ambiental, la gestión del riesgo y la coordinación entre todos los sectores involucrados”.
Agregó que la región de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas conforma un mismo ecosistema, por lo que la colaboración entre autoridades, especialistas, sector turístico, iniciativa privada y sociedad es indispensable para reducir riesgos y construir estrategias de prevención realmente efectivas.
“La seguridad de las personas y la conservación de la vida silvestre no son objetivos opuestos. Ambos requieren información basada en evidencia, coordinación permanente y el compromiso de todos. Este lamentable suceso reafirma la necesidad urgente de fortalecer las acciones de prevención, educación ambiental, señalización, monitoreo y gestión del riesgo en zonas donde existe presencia de cocodrilos, particularmente en una región que constituye un solo sistema ecológico costero compartido”.
Añadió que la conservación de fauna silvestre en zonas de interacción humano-vida silvestre no puede abordarse desde esfuerzos aislados o únicamente reactivos, sino mediante estrategias permanentes, coordinadas y basadas en evidencia científica, que prioricen la prevención y la reducción del riesgo para las personas sin comprometer la integridad de los ecosistemas. “La seguridad de la población y la conservación de la vida silvestre no son objetivos opuestos, sino responsabilidades compartidas que requieren coordinación, continuidad y voluntad conjunta para ser alcanzadas de manera efectiva”, puntualizó.

